Comunicación Digital y Cultura del Vino

Se dice que la Historia de la Civilización es la historia del vino, y aunque esta afirmación pudiera ser algo exagerada, la arqueología  asegura que  lleva acompañando a la Humanidad desde el Neolítico, unos 6.500 años. Por tanto, podemos afirmar que la cultura del vino no es una moda, sino una realidad ancestral.

Si bien es cierto que el interés por la cultura del vino es una moda que en muchos países está en su momento álgido, en el caso España es una realidad histórica. La cultura existente detrás de cada bodega, detrás de cada vino, es la mejor tarjeta de presentación, de las raíces culturales de nuestro país. No sólo se trata de tomar vino, que a todos nos gusta, sino de ir un poco más allá: de apreciar la cultura que existe detrás, conocer qué dice cada botella, cada barrica, cada solera, cada bodega. Y lo más importante: contarlo, comunicarlo de todas las maneras posibles a la mayor variedad de públicos. Porque la comunicación es, como el vino, un carácter universal. Siendo conscientes de las nuevas realidades en cuanto a canales digitales y preferencias de obtención de fuentes de información según las edades de la población.

En éste punto, las bodegas poseen ya una herramienta muy potente en cuanto a dotar de contenido a su comunicación: el enoturismo, es decir el arte de combinar la pasión por viajar, por la cultura, por disfrutar de buena compañía y del buen vino. De hecho, casi el 70% de las bodegas en nuestro país realizan alguna actividad relacionada y saben conectar con “otras modas” como el turismo rural. Hasta tal punto que es una de las mejores fuentes para obtener ventas directas en la bodega y fidelizar a través de una experiencia directa a los visitantes.

No obstante deberíamos preguntarnos como empresa vinícola: ¿el enoturismo es suficiente para hacer conocer nuestros excelentes vinos y bodegas? ¿Estamos sabiendo aprovechar todas las posibilidades en cuanto a  los canales de venta,  comunicación y marketing que brinda el mundo digital? ¿Hablamos a nuestro mercado potencial que constituyen los jóvenes en “su idioma” digital y a través de “sus medios” sociales? Y aún más: ¿Disponemos de una comunicación diferenciada que tenga poder de atracción respecto a nuestra competencia?

Un somero análisis de la situación confirma que la realidad de nuestras bodegas en éste campo suelen ser, salvo honrosas excepciones, la de escasos canales digitales como un Facebook muy básico, o un Twitter con unas tasa de actualización dispar, irregular e incoherente, amén de imágenes repetidas en canales Instagram, como si ello fuera garantía de mejor impacto. Y poco, o nada, más.

En Numerik Digital somos apasionados de las cosas bien hechas. De la comunicación bien hecha. Y también (cómo no), del vino bien hecho. Así que nos gusta ver “nuevas” bodegas, no solo por sus caldos, sino también por cómo “decantan” sus interacciones, por cómo “brindan” su información sobre este mundo, por cómo “enriquecen” con genialidad sus contenidos multimedia, como ya lo hacen con el contenido de sus botellas. Seguro que no sólo nosotros, pero desde luego también nosotros, y con mucho entusiasmo.

Queremos incentivar el valor como marca país del consumo de buen vino, del enoturismo, y como condición sine qua non a los tiempos que nos toca vivir, apoyar y difundir toda ésta cultura a través de los medios más potentes; y hoy, medio que no es digital, no es medio.  Con ello, apuntalaremos cada vez más la cultura del vino como un valor universal. El concepto “Wine lover” como un estigma socioeconómico y sociodemográfico pertenece al pasado. Este sector tiene mucho futuro en sus nuevos consumidores, y quienes lo saben ver multiplican sus ganancias. Ese es también nuestro propósito.

Imagen: Freeimages.

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