¿Benchmarking?

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La semana anterior la iniciamos con un post de carácter explicativo, bajo el título ¿Qué es Social Prospecting? en el que se desarrollaban conceptos novedosos y prácticos para llevar a cabo en una pyme, o simplemente para tener su conocimiento.

Hoy comentaremos sobre una nueva estrategia que puede resultar un viejo concepto, pero que cobra una nueva vida en su aplicación en el mundo digital. ¿Has oído hablar de Benchmarking? Seguramente sí, ya que es una técnica asentada cuya finalidad es comparar los productos y servicios que implementa una compañía con respecto a su competencia. Lo interesante es que esta técnica hace tiempo que ha dejado de apoyarse en las estrategias offline de las empresas, y cada vez adquiere dimensiones más potentes y multidisciplinares a medida que las estrategias de marketing online cobran presencia en las marcas.

Una definición clásica de benchmarking la obtenemos de David T. Kearns, Director General de Xerox Corporation“El benchmarking es un proceso sistemático y continuo para evaluar los productos, servicios y procesos de trabajo de las organizaciones reconocidas como las mejores práctica, aquellos competidores más duros”.

En la actualidad, las empresas se encuentran bastante focalizadas en medir las acciones que ha realizado su competencia, para así medir el crecimiento de sus comunidades online y evaluar su nivel de influencia por parte de sus seguidores y consumidores. Ahora bien, puede que te estés cuestionando si es necesario que mi compañía haga Benchamarking. Y podemos argumentar que SI. Considéralo como una de las mejores maneras de saber que  la competitividad está ahí, y latente; donde al conocer cómo está comportándose tu competencia, debes saber ofrecer un contenido de valor (si hablamos de benchmarking aplicado a contenidos), y sobre todo saber qué acciones se pueden realizar para seguir en el mercado (voraz, guste a quien guste).

Pero hagamos mejor un caso práctico y conozcamos un poco más sobre los tipos de Benchmarking que puedes implementar hoy en día. Primeramente tenemos el Brenchmarking “Interno”, que se suele dar en grandes empresas, formadas por miles de departamentos, en las que es muy común comparar los niveles alcanzados dentro de la misma organización.

Seguidamente, encontramos al “Competitivo”, que se emplea ante una competencia agresiva, comparando siempre algunos aspectos con los competidores más directos o con los líderes del mercado sobre tu producto. Es importante resaltar que este tipo de Benchmarking es el más complicado de llevar a cabo debido a la limitada información que las empresas rivales ofrecen sobre sus productos y sus líneas de negocio.

Por último, tenemos el modelo “Funcional”, que consiste principalmente en comparar a una empresa con otras que no pertenecen a la misma industria, donde hay ciertas opciones de obtener información necesaria al no proceder de competidores directos de la empresa.

Cualquiera que sea el procedimiento o tipo de Benchmarking, podrás recabar información que te conducirá a incorporar a tus procesos las estrategias más efectivas. Sin embargo, no todo es de color de rosa, y por ello recomendamos prestar mucha atención y analizar cada dato obtenido, porque no siempre será viable su uso dentro de tu empresa, debido a múltiples variables como pueden ser los recursos, la distribución del producto, el posicionamiento de marca, las características del servicio, etc.

Para culminar, explicamos con brevedad el proceso de Benchmarking digital, para su implimentación en una empresa. Son cinco pasos tipo, y no precisamente sencillos:

  1. Delimitar quienes son tus competidores: es VITAL que no sólo conozcas de la A a la Z las características del mercado, sino también te recomendamos saber distinguir quiénes son los competidores más directos con los que será más útil medirse.
  2. Establecer los indicadores de análisis: en esta etapa deberás configurar un cuadro de mando con los indicadores cualitativos y cuantitativos que analizarás de cada competidor. En función de los objetivos que te plantees, podrá ser vital realizar un análisis completo o sólo resaltar en ciertas áreas.
  3. Extraer la información: esta es la fase más laboriosa de todo el proceso, debido a que es el punto donde recopilarás toda la información que necesites. Este proceso se suele realizar de forma manual, donde deberás observar cada detalle de tu competencia.
  4. Comparación y análisis: aquí llegó el momento de analizar muy detenidamente todos los datos que has recopilado después de una ardua investigación, dándole una estructura y valorando la importancia de cada uno.
  5. Detectar las oportunidades y debilidades: en este punto final es recomendable redactar las conclusiones a las que has llegado ya que puede servir a modo de guía interna para ejecutar los pasos a seguir, cómo encontrar oportunidades, detectar las áreas de mejora y evitar amenazas.
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